Piénsalo de nuevo

Aquí no hay reglas. No hay temática ni ideología, sólo ideas.


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El sabor agridulce de la competición

DSC_2207Tengo 45 años y nunca he competido. Para mi la competición contra otros no tiene interés. El espíritu de superación sin embargo, si. De modo que lo que entiendo, me gusta y me motiva es la competición contra mi mismo. Ahí no hay que poner reglas porque nadie puede mentirse a si mismo.

Peeero… (siempre hay un pero) este mes he cambiado la estrategia. Me he apuntado no a una sino a dos competiciones.

Y ¿a qué se debió esta aparente incongruencia entre los sentimientos, las ideas y los hechos? Pues realmente a nada. No hay incongruencia ninguna.

Parte de la autosuperación consiste en hacer cosas que uno no quiere hacer pero que sin embargo le reportarán algún tipo de beneficio. En mi caso me he demostrado a mi mismo que puedo hacerlo. Que puedo competir y asumir la mediocridad.

He competido en 4 pruebas (una carrera popular y una competición de Crossfit dividida en 3 partes) y, obviamente, no he ganando ninguna. De hecho no he quedado ni cerca del podio en ningún caso.

Sin embargo estoy muy agradecido y orgulloso de haberlo hecho.

Orgulloso

Orgulloso de haber aceptado los retos esta vez y superado mis prejuicios y mis miedos. De ser capaz de quedar entre los del medio y no sentirme mal. De hacer algo que sabía que se me iba a dar mal, que se me de mal (esos double unders y esa cuesta arriba final en el retiro) y sin embargo no rendirme. De haberme demostrado a mi mismo nuevamente que mi rendimiento es “del montón” y seguir entrenando como si nada.

De no vanagloriarme de que hay mucha (muchísima) gente cuyo rendimiento es más “del montón” que el mío.

Agradecido

Agradecido a mis amigos porque ellos me empujaron a hacerlo y no son capaces de imaginar el favor que me han hecho. Porque vieron lo que yo intuía pero nunca me creí (que podía hacerlo). Porque estuvieron allí para verlo y me animaron antes (Cariiii, Juliuuuus….), durante (Manuuuu…que listo eres, c*brón) y después (Hermano…).

Porque todos saben que, objetivamente, no ha sido un reto muy grande pero ninguno me lo ha dicho.

 

He aprendido mucho en este mes. Aprendí donde están mis limitaciones (más psicológicas que físicas en muchos casos), el valor de un buen consejo (me encanta equivocarme y reconocer que el consejo era bueno a posteriori) y que, una vez más, soy capaz de hacer cosas que no me gusta, solo por la satisfacción de haber expandido un poquito mi zona de confort.

 

¿Y tu qué? ¿Eres capaz de probar a hacer todas esas cosas que no quieres hacer?


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Esto también es Crossfit ó ¿Yo puedo practicar Crossfit?

Desde mi experiencia puedo decir que la sensación más habitual que tiene un “no iniciado” en el Crossfit es miedo. Antes de empezar, como explicaba en mi artículo anterior, la gente que nunca ha practicado esta disciplina tiene todo tipo de temores relacionados con la intensidad del ejercicio. Que si me voy romper la espalda, que si me va a explotar el corazón, que si se me van a partir las rodillas y otras cosas del estilo.

He de reconocer que yo también tenía miedo al principio.

No voy a aburriros con estadísticas sobre lesiones en este y otros deportes. Aquí las lesiones existen, negarlo sería una necedad. Pero, en mi opinión, no provienen de la disciplina en si sino de la intensidad y el compromiso con la que se practica. Cualquier otra disciplina practicada con semejante intensidad tendría similar ratio de lesiones pienso yo.

Pienso que el atleta que nunca se ha lesionado haciendo ejercicio es porque no lo ha practicado con mucha intensidad durante suficiente tiempo. Para darte cuenta de que estás sobreentrenando necesitas sentirte incómodo en algún momento. Es la manera que el cuerpo tiene de indicarte que estás llegando a tu límite. Entre estar incómodo y lesionarte solo hay un paso y darlo o no depende del conocimiento que tengas de tu cuerpo y sus señales.

Admitido todo esto voy al punto. ¿Es el Crossfit para mi?

Los de la comunidad estamos todos cansados de ver super atletas practicando Crossfit en una forma envidiable. Cuando hablas con la gente te das cuenta que se junta el miedo antedicho con estas imágenes como reflejo de una utopía inalcanzable que parecería indicar que esa gente ha nacido así y por eso puede hacer Crossfit. La realidad es más bien la contraria. Estarás sano, seguro y en forma si te lo tomas en serio y progresas despacio.

Vean sino este video que adjunto. Seleccionado con toda la intención, es de estos días atrás que ha habido un campeonato mundial de esta disciplina. Son 9 minutos (realmente 7 si quitamos las florituras del final de ESPN). La categoría de las participantes es de Chicas de más de 60 años. De hecho hay entre ellas una bisabuela de 69.

El balón medicinal que levantan es de unos 14kg. Tienen que hacer 21 repeticiones de pasar el balón por encima del hombro y luego 21 burpees. Luego 15 de ambas cosas y luego otras 9 de ambas cosas. Bastante intenso diría yo. Esto es Crossfit también.

 

Crossfit Games 2014–Chicas +60 años

 

Como verán todas las participantes terminan la prueba y todas sobreviven. Nadie muere ni se lesiona. Sonrisa

El Crossfit tiene varios puntos de mejora, pero desde luego uno de ellos no es que no sea adaptable. En el box donde entreno hay muchos, muchísimos atletas de muchos (muchísimos) menos años que yo. Y también los hay de algunos años más. Pero lo que más me he encontrado en el poco tiempo que llevo haciendo esto son excusas. No dentro sino fuera del Box. De gente que se auto-justifica que esto no es para ellos por uno u otro motivo.

Si yo lo puedo hacer, cualquiera lo puede hacer. Pienso que el Crossfit SI es para todos. Al menos para todos los que no tengan prejuicios y puedan liberarse de sus miedos, más allá de la forma física con la que vengan o de la edad que tengan.


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No hemos aprendido nada durante la crisis

Los que me conocen saben que hace tiempo que opino que durante este periodo prolongado de “recesión” que estamos viviendo, no hemos aprendido nada.

Los motivos son diversos y no los voy a detallar aquí, baste decir, a modo de ejemplo, que volvemos a ver las prácticas habituales en su día y que nos ayudaron a llegar donde estamos ahora (pedir dinero, construir casas, comprarse una tele, etc). Parece que nos nos hemos percatado que el dinero prestado algún día hay que devolverlo y que los trabajos fijos ya, sencillamente, no existen. En fin…

El caso es que ayer escuché en Capital Radio un corte que me he permitido rescatar gracias a @78laurablanco quien amablemente me ayudó.

Se trata de un fragmento de una película de Frank Capra de nada menos que 1932! La peli se llama American Madness (La Locura del Dólar) en Español y, obviamente, habrá que verla.

Escuchen, son solo 97 segundos:

 

Corte de 97 seg de La Locura del Dólar. Desde 1932 y sigue plenamente vigente.

 

Como habrán podido observar, parece que fue ayer cuando se escribió. ¡Alucinante!

Me pregunto si tan poco hemos avanzado en estos más de 80 años que han pasado.

 

Difruten….


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Evidencialismo como modo de vida

 

 

clip_image002Este verano he inventado una palabra. Es “evidencialismo”. Lo cierto es que aparentemente el término existe y se usa en el contexto de la teología. Sin embargo, en el diccionario de la RAE no está. Pero más allá de aspectos semánticos de menor importancia, el término define con bastante exactitud el modo de pensar y actuar que nos está poniendo en bandeja la evolución actual de la tecnología.

El evidencialismo consiste en explicar con evidencias y análisis de las mismas, una realidad. El “y” es clave porque para acercarse a la verdad se necesitan ambas cosas, evidencias y rigor analítico para entenderlas. Un ejemplo tonto pero ilustrativo: si meto un cubo en el mar y lo saco lleno de agua pero sin peces, podría estar tentado a concluir, por la evidencia, que en el mar no hay peces. Pero cualquier análisis posterior nos va a llevar a una mejor conclusión.

El ser humano lleva varios millones de años en este planeta pero solo desde hace unos 40-50 (¡!) tenemos herramientas y capacidad de análisis suficiente para llevar el evidencialismo hasta su mejor expresión. Hasta entonces hemos “funcionado” con teorías que explican en mayor o menor medida fenómenos que ocurren y son evidentes.

Incluso sin entrar en esta corriente de pensamiento, a poco que leamos, nos daremos cuenta de que es muchísimo más lo que no sabemos que lo que si. Y si añadimos a eso que lo que SI sabemos no está al alcance de la mayoría de nosotros por lo general, fácilmente llegamos a la conclusión de que el común de los mortales ignoramos casi todo.

Cualquier lectura seria y rigurosa sobre medicina, geología, astronomía, física, nutrición, rendimiento deportivo o cualquier otro tema objetivable nos demuestra sin atisbo de dudas que no sabemos nada. La mayoría de los expertos, muy poco, y nosotros, nada. Los motivos de muchas enfermedades, el cómo curarlas, por qué las cosas pesan, por qué nuestro planeta aun no ha explotado, es bueno o malo correr maratones?

De tal manera que se impone usar la ingente cantidad de datos que cada día obtenemos y analizarlos con las herramientas que hoy tenemos (un portátil de 1000$ de los de hoy es más potente que los mainframes de hace 50 años) para obtener evidencias sobre los temas que nos preocupan y analizarlas con rigor. Por suerte esto ya forma parte de la vida habitual de mucha gente. La mala noticia es que estamos llegando, poco a poco, a conclusiones que van a la contra de las ideas habituales en muchos temas. Y eso cuesta mucho cambiarlo.

Ya sabemos que, diga lo que diga el saber popular, comer mucho no engorda, correr muchos kilómetros no adelgaza, el modelo de física que estudiamos en el cole SI es correcto (no lo sabíamos hasta el año pasado), la quimioterapia no cura el cáncer, en bolsa no se gana siempre a largo plazo, los países con más obesidad son los más pobres y otras muchas cosas trascendentes del estilo.

Y estas cosas son, sinceramente, inopinables. Y lo son porque hay evidencias suficientes (millones de datos contrastados) y análisis suficientemente rigurosos y serios que lo demuestran. Y luego están los medios de comunicación, los libros de texto, el saber popular, las organizaciones interesadas y demás entes del estilo. Todos estos son, en el mejor de los casos, no evidencialistas y por tanto ignorantes de la realidad tal como es. Y en el peor ya saben…

Así que háganse evidencialistas. Piénsenlo de nuevo. Pregúntense si eso que leen o escuchan es de verdad así. Vean la evidencia, analícenla con rigor y luego, como no, hagan lo que les de la gana. ¡Faltaría más!

Todas las evidencias demuestran que cierto tipo de alcohol es malo para la salud siempre. Pero lo seguimos consumiendo con moderación. Quizá porque todavía no hay evidencia suficiente que demuestre que es malo para muchas otras cosas (por ejemplo el estado de ánimo, las relaciones sociales que llevan a más felicidad, etc.). Y quizá sea al contrario y se compensen una cosa y otra. ¿No?

En mi opinión lo importante no es hacer lo correcto siempre sino SABER que no lo estamos haciendo cuando es el caso. Y esto, lamentablemente, no está al alcance de las personas que no son evidencialistas. Aprendan a aprender correctamente.


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Los políticos tienen la culpa de TODO

Hoy ha salido la última cifra del paro. Realmente desastrosa. Y lo dice uno con amigos y familiares muy cercanos en el paro de larga duración. Así que se de lo que hablo.

Pero el objeto de este artículo no es quejarme sino más bien, como siempre, hacer pensar en lo que de verdad subyace e importa.

Para poner rápidamente las cosas en contexto, una rápida compilación de datos que demuestran que nada de lo que se está haciendo funciona para la gente.

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Encuesta de población activa

El paro es cada día mayor. Hoy andamos ya por los 6 millones de desempleados.

No solo somos incapaces de encontrar nuevos trabajos sino que, además, a pesar de que pagamos religiosamente religiosamente todos los meses nuestras deudas, debemos cada vez más dinero. En realidad es el estado el que lo debe, pero a nosotros nos corresponde pagarlo, claro.

Deuda publica por persona

Deuda publica por persona

Si dividimos lo que debe el estado entre los algo más de 46 millones que somos, toca más o menos a 20.000€ por cabeza. Y subiendo vean el gráfico adjunto.

Además, por si esto fuera poco (cada vez menos trabajo y más deuda) ni siquiera lo estamos compensando gastando menos. Si dividimos lo que se gasta el estado entre los que somos, la situación es otra vez muy triste. Aunque no tenemos datos actualizados aun del Q1 2013, lo anterior nos basta.

 

Gasto publico por persona

Gasto publico por persona

Así que la cosa está chunga. Tenemos menos trabajo, gastamos más y debemos más.

No hay duda ninguna de que las políticas que estamos sufriendo no funcionan. Podríamos dudarlo si algo de todo esto estuviera mejorando, pero no es así. Si no tienes trabajo y sigues gastando igual o más pidiendo dinero prestado pues está claro que más tarde o más temprano la cosa va a reventar. ¿No?

Pues parece que nuestros políticos no se dan cuenta de esta obviedad porque las políticas que están siguiendo van precisamente destinadas a esto. No ponen dinero en manos de los ciudadanos, ese es el único problema. La políticas que están siguiendo no son las que en su día intuimos que tenían que ser y los resultados están siendo los que se ven. Hasta aquí nada nuevo.

Pero ya está bien de hablar del pasado (el tema de conversación de moda). En mi opinión, tenemos que intentar responder a la siguiente pregunta ¿Qué tengo que hacer yo para que la situación cambie?

Les voy a dar una pista.

Hoy por hoy, en España, los políticos lo controlan absolutamente todo. El poder legislativo y ejecutivo, naturalmente, es de los políticos. La seguridad (municipal y nacional) también depende del Ministerio del Interior. La sanidad (competencia cedida a las CCAA) depende del consejero de sanidad de turno de la comunidad autónoma. La educación, tres cuartos de los mismo, en este caso además utilizada a mansalva por los políticos para sus escarceos. La justicia depende de los tribunales Constitucional y Supremo que se componen de jueces nombrados, una vez más, por las cámaras correspondientes (congreso y senado). El sector financiero (bancos y aseguradoras) regulados por entidades “independientes” cuyos órganos de decisión los nombran los políticos (Dirección General de Seguros, Consorcio, CNMV y Banco de Eespaña dependen del Ministerio de Economía). Eso sin contar la miríada de “banquitos locales” que los políticos han usado históricamente para sus labores. La Milicia (Guardia Civil incluida) depende del Rey pero, de facto, es gestionada bajo las ordenes del Ministerio de Defensa a través del Jefe del Estado Mayor de la Defensa. El Defensor del Pueblo no recibe ordenes (teóricamente) de ninguna autoridad pero lo coloca el congreso y el senado. O sea, los políticos. Podríamos seguir así hasta el infinito (defensor del menor, bomberos, etc) pero eso no cambiaría la situación. Al resto de los mortales nos controlan, en general, a través del dinero mediante los impuestos que van al ministerio de Economía/Hacienda.

TODO lo controlan los políticos. TODO. Luego es fácil deducir que el origen del problema son ellos mismos. Sencillamente porque no puede ser de otra manera dado que ellos tienen la sartén por el mango. Si se quema el huevo frito no es culpa de la gallina, ni de la sartén ni del fuego…

Así que, en mi opinión, si queremos que esto cambie, hemos de cambiar a los políticos. La mala noticia es que ellos se han protegido a si mismos a través de la ley electoral. La buena es que se puede cambiar. No va a ser inmediato, pero con tiempo y determinación, se puede conseguir que la ley electoral cambie y sea más justa para todos. No hay por qué inventar nada, hay muchos países con un sistema de voto más razonable. Incluso algunos con sistemas relativamente buenos. Así que ¿por qué no vamos a aspirar a eso?

Para que cambie la Ley Electoral necesitamos determinación y mucho (más) sufrimiento. Tendremos que pasar primero por una situación de práctica ingobernabilidad (algo parecido a lo que está pasando estos días en Italia) que tendrá el país 4/8 años “parado”. Pero estar parado es mejor (mucho mejor) que ir hacia atrás como estamos haciendo ahora.

La próxima prueba la tendremos el año que viene en las Elecciones Europeas de 2014. ¿Qué pasaría si sale como fuerza más votada una cualquiera que no sea ni el PP ni el PSOE? En la práctica: nada. No tendría ningún impacto en nuestro día a día. Pero puede que suscitara un debate y nos abriera los ojos de cara a las próximas generales. ¿No?


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Boston, Bagdad, Mogadiscio

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Nada que decir sobre este repugnante atentado terrorista de Boston de ayer. Busquen en google o por ahí y saldrán miles de noticias sobre ello. Como esta. El punto de la “i” para hoy no es ese.

Si buscan en google.es la palabra “atentado” van a ver como hasta la cuarta página todos los referentes que salen son al atentado de ayer de Boston.

Sin embargo, también ayer (si, si, ayer) hubo otros dos atentados igual de repugnantes (o mucho más si se mide por el número de víctimas) en otros países del mundo.

Ayer en Irak (Bagdad, Kirkuk y otras ciudades) murieron 33 personas en sendos atentados.

También ayer en Somalia (Modadiscio) murieron 30 personas producto de otro atentado.

Sin embargo hay que llegar hasta la cuarta página del google para encontrar alguna referencia a alguno de estos otros desastres.

¿En qué clase de mundo vivimos? ¿Qué pasa? ¿Si no se está en el lado “correcto” del mundo la vida vale menos?

¡Una p*ta vergüenza!