Piénsalo de nuevo

Aquí no hay reglas. No hay temática ni ideología, sólo ideas.


5 comentarios

¿Por qué engordamos? – Los motivos de la obesidad

descargaReconozco que no tengo formación ninguna sobre nutrición, biología, química del cuerpo humano o semejantes. Pero también he de decir que llevo varios años interesándome por la nutrición y el ejercicio. Y, honestamente, tengo un criterio formado a base de muchas horas de lectura, de observación y, sobre todo, de aplicación práctica en el día a día de mi alimentación y actividad.

En estos años he descubierto que la gente tiene todo tipo de creencias sobre los motivos que nos llevan a la obesidad. En su mayoría (por no decir totalidad) son infundadas, falsas e incluso estúpidas. Así que me he decidido a hacer este artículo que explica de manera muy sencilla y comprensible las causas ciertas y demostradas de la obesidad. Así que vamos a ello.

La obesidad en una enfermedad muy compleja

Es una enfermedad gravísima. Se ha demostrado en multitud de ocasiones con estudios serios y rigurosos (no como los financiados con capital privado) que no es que sea agravante de enfermedades como la diabetes tipo 2, enfermedad metabólica, enfermedades cardiovasculares y muchísimas otras sino que es la causa principal en muchos casos. Igualmente se la ha relacionado con la escasa longevidad, la falta de rendimiento académico y muchísimos otros males. No le voy a dar más vueltas. Si usted no entiende que la obesidad es MUY SERIA, mejor que deje de leer ahora mismo.

Por desgracia, como decía antes, es una enfermedad muy compleja. Básicamente hay 3 factores que influyen de manera importante.

  • La alimentación (que y como comemos)
  • La genética
  • La actividad física (que tipo y cómo hacemos ejercicio)

Lo que he dicho hasta aquí es bastante obvio y conocido por todos (aunque quizá a más de uno le haya sorprendido que no pusiera “cuanto”). Lo que viene a continuación, no.

Es cierto que en general estos tres aspectos no son nuevos para la mayoría, pero la realidad es que la interpretación que se hace de ellos no es en absoluto certera. Se piensa que cuanto más comemos más engordamos y no es cierto. Que si tengo una genética que me predispone a ser obeso seré obeso si o si y tampoco lo es. El tercer mito infundado es que cuanto más ejercicio haga más adelgazaré.

Hoy solo voy a hablar de la alimentación. Otro día entraré en este terreno, pero permítanme la licencia: el 80% de la obesidad se debe a la alimentación. No el 80% de las personas, sino el 80% de la acumulación de grasa. Es decir, por mucho que usted tenga una genética “excelente para esto”, acabará siendo obeso si no se alimenta correctamente. Con el ejercicio ocurre lo mismo, por mucho que haga, nunca podrá compensar una alimentación deficiente. A la inversa también es cierto. Una genética “deficiente” no es excusa para estar obeso. Otro día explicaré por que esto es así, pero por ahora créanme que lo es. Así que vamos allá.

No olvidemos que, a partir de aquí y en aras de la simplicidad (pero sin pérdida de validez de los argumentos por lo que antes he explicado), voy a hablar exclusivamente de la alimentación (y en concreto de qué y cuánto comemos) dejando fuera la genética, la actividad física y el “como” comemos.

¿Cómo funciona la acumulación de grasa en el cuerpo?

Hay multitud de literatura que explica con detalle lo que les voy a contar a continuación. Quizá engorrosa de encontrar y leer, pero les va a permitir informarse más o mejor y, sobre todo, quitarles la duda si no me creen. Sonrisa

La respuesta a esta pregunta se conoce desde hace muchísimos años (cientos). Y no estoy hablando solo de teorías sino también de observación de lo evidente y de estudios analíticos serios.

Hace tiempo que se sabe que la acumulación de grasa en el cuerpo es un proceso exclusivamente hormonal. Si, hormonal. Participan varias hormonas en el pero, básicamente, la responsable es la insulina. Otra vez aplicamos la regla del 80/20 y descartamos las demás (leptina, hormona del crecimiento, hormonas tiroideas, hormonas sexuales y otras). Como digo, el funcionamiento es complejo, pero se puede resumir de manera simple sin perder validez.

La señal de hambre nos pide alimentarnos con urgencia. Es producto de que nuestro cuerpo necesita energía para funcionar. ¡Ya! Entre los nutrientes que ingerimos hay algunos que contienen azúcares en diversas formas. A la postre estos se transforman en cierta cantidad de glucosa disuelta en sangre.

La glucosa que tenemos disuelta en sangre se utiliza para aportar energía inmediata al cuerpo (músculos y órganos) y calmar de manera rápida es sensación de hambre. El cuerpo, en condiciones normales, requiere poca energía “inmediata”. De tal manera que tenemos más glucosa en sangre de la que nuestro cuerpo necesita para funcionar. 01La insulina (producida en el páncreas) se libera cuando se detectan ciertos niveles de glucosa en sangre. La insulina se encarga de mandar esa energía a los músculos y de quitar la glucosa sobrante transformándola en grasa que se acumula en el tejido adiposo para un uso posterior cuando el cuerpo la necesite. En contra de lo que se suele creer, el cuerpo, en condiciones normales, se alimenta básicamente de grasa luego todo lo anterior tiene mucho sentido. Así que sigamos. Cuanta más glucosa tenemos en sangre, más insulina se genera en respuesta a ella y más rápido se elimina (y transforma en grasa). Volvemos a un estado de hipoglucemia que rápidamente (cuestión de 2/3 horas) vuelve a generar sensación de hambre y vuelta a empezar. Hambre, glucosa, insulina, acumulación de grasa y hambre nuevamente.

En concepto es así de simple.

De acuerdo, pero ¿Cómo rompemos ese círculo vicioso?

Realmente, si se paran a pensarlo, sabiendo lo que ya sabemos (la insulina transforma la glucosa no utilizada de inmediato -casi toda- en grasa) la respuesta es muy simple también. Tenemos que conseguir tener poca glucosa en sangre y mantener esos niveles bajos y estables (hay otras vías de actuación menos “materiales” que no voy a comentar en aras nuevamente, de la simplicidad).

De tal manera que la solución también parece simple: identifiquemos aquellos alimentos que generan más glucosa (y más rápido) y reduzcamos la cantidad que comemos de ellos.

Para la mayoría la novedad del tema es que la glucosa en sangre no se genera ingiriendo grasas (de ningún tipo) sino ingiriendo hidratos de carbono. Si, así es, a mayor cantidad de HC, mayor cantidad de glucosa en sangre y mayor acumulación de grasa en el tejido adiposo. Es decir, comer grasa no genera acumulación de grasa, comer hidratos de carbono si.

De tal manera que para evitar acumular grasa y permitir que el organismo se alimente de la que tenemos acumulada (una inmensa cantidad de calorías por cierto) tenemos que comer menos hidratos de carbono. No sirve comer menos “de todo”. Hay que comer menos HC. En condiciones normales hay que comer mucho, hasta saciarse, pero poca cantidad de HC. Sustituyendo esos hidratos por grasas y en menor medida proteínas jamás tendremos hambre. Ojo que no se trata de eliminar los HC (el cuerpo los necesita en su justa medida como al resto de los nutrientes) sino de reducirlos de manera notable de nuestra dieta habitual. Y digo notable porque, en general, se comen demasiados.

Nuevamente simplificando, los hidratos de carbono están en los cereales, el pan, las frutas, las harinas, algunas verduras y todos los dulces. Es cierto que no todos son iguales, pero si queremos ir “al concepto”, esa clasificación no es mala.

Conclusión

Cambie su forma de alimentarse y adelgazará. Deje de desayunar cereales, tostadas y zumo de naranja y empiece a desayunar bacon, queso, frutos secos, jamón, aceite y demás alimentos bajos en HC. Coma más pero distinto. No es cuánto comemos sino qué comemos.

Dele a sus hijos más grasas (nada de transgénicas, ojo) y menos dulces y panes.

Si usted tiene dudas sobre si estoy loco o simplemente “no tengo ni idea” pregunte a cualquier ganadero ¿qué le inyectan al ganado para engordarlo? Correcto, insulina.

O mejor, lea e infórmese por su cuenta con fuentes solventes.

PD: el proceso es increíblemente más complejo de lo que explicado aquí. Esto es una simplificación extrema que, sin embargo, permite centrarse en lo verdaderamente fundamental.

Anuncios